¿Necesitas ayuda con el Síndrome Postvacacional?

Síndrome post vacacional

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Se acabaron las vacaciones.

Vuelta a la rutina, los atascos, el cole, los madrugones, la cara de tu jefa, el mal tiempo… Que bien suena, ¿verdad? 😉

Has pasado unas semanas en “casa”, en tu país, con tu familia, tus amigas y amigos de toda la vida y te toca volver de nuevo a tu otra casa, el país en el que vives.

¿Cuál es tu reacción al volver? Quizá alguna de estas dos:

  1. ¡Si por algo me fui…! ¡Que agusto se está en casa!! Vuelta a la tranquilidad, la paz, ser yo quien decida mis horarios y lo que quiero hacer, sin compromisos familiares ni sociales.
  2. ¡¡¡Noooo, quiero quedarme!!! Como echo de menos esas sobremesas interminables, esos ratitos con mi gente hablando de todo y nada, los domingos de comidas familiares. ¿¿Por qué me fui??

En realidad, tampoco tienen porqué ser excluyentes ya que puede haber una mezcla de las dos partes, ¿verdad? Sea como fuere volver de vacaciones e instalarte de nuevo en la rutina puede ser complicado. Las mismas calles de siempre, el cambio del idioma y la comparación nuevamente con tu país de procedencia, para lo bueno y para lo malo.

Es difícil dar una “receta” que sirva a todo el mundo para sobrellevar mejor nuestras diferentes circunstancias y el síndrome postvacacional, pero a continuación te expongo unas cuantas ideas de cómo poder afrontar la situación de la mejor manera posible. A ver qué te parecen:

1. HORARIOS

A priori puede parecer una gran idea apurar los días de vacaciones hasta el final, y llegar el domingo por la noche y el lunes… ¡incorporarte a trabajar! (Si ya lo has hecho, probablemente empatices con lo que voy a contar a continuación 😉).

Esto en general es mala idea pero si vives en un país con diferencia horaria respecto del que vienes… ¡Peor aún! El primer día va a ser una tortura de sueño, sensación de atontamiento y desesperación por volver a casa a descansar. Es mejor, intentar llegar dos o tres días antes del inicio laboral para que te de tiempo a descansar del viaje, colocar todas tus cosas y al menos, pasar un día en el nuevo horario para que, aunque tengas sueño, no sea para tu cuerpo algo tan brusco y forzado. Si compartes huso horario, llegar antes viene bien igual, para poder centrarse un poco y prepararse para la incorporación al trabajo.

2. ENTIENDE EL PROCESO POSTVACACIONAL

Es cierto que hay muchas cosas de la rutina que te pueden resultar desagradables. Es normal que al inicio no te apetezca nada estar ahí, que lo critiques todo y lo veas negativo. Lo sé. A mi también me pasa 😉. Te entiendo. Acabas de llegar de las vacaciones, de tu “casa” y de manera general han sido maravillosas.

Al ser “turistas” en nuestro propio país disfrutamos más de las cosas que hacemos y de las amistades a los que vemos. Pero, cuidado, porque podemos tender a idealizarlo y pensar que si volviéramos sería así… ya que no estamos focalizando sólo en lo positivo. No pasa nada por estar dos o tres días como un espíritu más gruñón 😉, es un fastidio que se acaben las vacaciones y es lógico que no te guste.

Si ese espíritu se alarga más de unos días… entonces puede que estemos hablando de otra cosa, una insatisfacción más profunda y no sólo por la vuelta de las vacaciones. En este caso te recomendaría reflexionarlo y consultar con un profesional de la psicología.

3. DATE TU TIEMPO

No quieras llegar el primer día al trabajo y ya haber contestado todos los mails, estar al día de lo que pasó en las últimas reuniones y además salir pronto para ponerte al día con tus compañeras y compañeros. ¡Vas a necesitar algo más de un día! Así que intenta priorizar aquello que sea más importante. Ya, puede que no te gusten las listas, pero quizá una te vendría bien para poder ir tachando las tareas que vas cumpliendo e ir reforzándote con los avances.

Planifica tiempos para realizar las actividades que sean realistas e intenta reconectar con esa parte de tu trabajo que te hace disfrutar. Recuerda también ¡tus cualidades y valía!

4. SIGUE DISFRUTANDO

Si, ya sé que cuando volvemos, entre el trabajo, los colegios, las obligaciones domésticas… al final no tienes ni un segundo para dedicarte. Si es posible, intenta encontrar ese espacio, en el que poder seguir haciendo cosas que te gustan, con las que disfrutas, al menos una vez a la semana. Es importante que te mimes, no sólo a la vuelta de las vacaciones, sino durante todo el año. Visita ese lugar que te enamora de la ciudad en la que vives y disfruta de todo lo positivo que tiene para ofrecerte.

Cuéntame, ¿cómo está siendo tu vuelta a la rutina?

Para cualquier duda que tengas será un placer poder apoyarte en tu proceso por lo que no dudes en contactar conmigo a través de la sección de “Contacto” de la web o mensaje privado en mis redes sociales.

Si te ha gustado y piensas que puede servir a más personas como tú, ¡comparte! ¡Te estaré muy agradecida! 😊

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