¿Porqué te vas… Al extranjero?

Expats

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Marcharse a un nuevo sitio para vivir es un batiburrillo de emociones. Influye mucho cómo se toma la decisión. No es lo mismo que sea un traslado obligado en el trabajo que por un deseo personal.

En ocasiones al motivo se le da poco valor, pero nos va a predisponer de una manera importante a cómo realizamos la entrada en nuestra nueva vida.

¿Cómo piensas que te puede afectar si sientes que es una situación obligada y que no ha habido más remedio que “tirar pa’lante”? Pues si, efectivamente te va a condicionar de una manera más negativa hacia tu nueva ciudad, según tu manera de afrontar las situaciones puede que no te dejes tanto sorprender y que tus expectativas generales sean más pesimistas que si sintieras que ha sido tu elección. Probablemente critiques más la ciudad, no te encuentres a gusto y consideres que todo lo que había en tu antiguo hogar era mucho mejor. ¿Y sabes qué? Que es verdad, para muchas cosas tu anterior contexto era mejor, pero dentro de las dificultades, tu nuevo entorno también tiene cosas muy positivas que ofrecerte, pero hay que dar tiempo para que ocurran.

Es verdad que los cambios suelen costar al principio, a unas personas más que a otras, pero, aunque sean difíciles generalmente aportan siempre algo positivo.

Pero… ¿Y si has elegido marcharte? ¿Si era tu gran ilusión vivir en esa ciudad o en ese país? Sé que estas feliz por el éxito conseguido, quizá tras mucho tiempo intentándolo has logrado tu objetivo de mudarte. ¡Me alegro! ¡Disfrútalo! Esas primeras semanas son maravillosas con una mezcla de incertidumbre y fascinación con todo lo que pasa a tu alrededor.

Aunque también quiero que seas consciente que va a haber un momento en el que ese subidón bajará y empezarás a ver las cosas con un matiz más crítico. No pasa nada, forma parte del proceso, no significa que tus expectativas no se hayan cumplido, sino que estas saliendo de la fase de la luna de miel y te encaminas hacia un período más crítico pero que te va ayudar a una adaptación más ajustada.

A lo largo de los diferentes posts iremos profundizando en las diferentes fases que se producen cuando nos vamos a vivir fuera y somos expats, pero en esta entrada me interesa más reflexionar sobre los motivos que nos llevan a ello.

Las razones expuestas inicialmente son las que la mayoría contestamos sin dudar, pero… si pensamos un poco más y hacemos una introspección más profunda es interesante reflexionar sobre los motivos que nos llevan a este gran cambio, ¿me voy porque se terminó una relación de pareja y decido que quiero cambiar de aires o porque busco algo nuevo cada vez que siento que la rutina me atrapa?

Dentro de la terapia, te acompaño a entender las verdaderas razones que quizá puedan contribuir a tu cambio para que comprendas como pueden estar influyendo en tus decisiones y en tu manera de experimentar los acontecimientos. Siempre os digo que lo importante es saber “la silla” desde la que hacemos las cosas porque eso nos va a permitir tomar decisiones más informadas sobre nuestra propia vida.

Cuéntame, ¿Qué te llevo a ti a generar ese gran cambio en tu vida? ¿fue una decisión forzosa o consideras que pudo haber algo más?

Si te ha gustado y piensas que puede servir a más personas como tú, ¡comparte con tu comunidad expat!

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